Se reproducen, por su interés, las conclusiones del Informe sobre el sector de la Construcción 2018, elaborado por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC).

La industria de la construcción parece recuperarse de las peores consecuencias de la crisis económica acaecida en nuestro país, pero la afectación ha sido tan profunda que, sin  menoscabar el ingente esfuerzo del sector por superar esta circunstancia, no debemos precipitarnos en un optimismo sin mesura.

Los indicadores analizados en el informe muestran que el sector empieza a recuperarse, y ofrecen datos positivos en sus comparaciones interanuales. No obstante, el proceso de recuperación es desigual y se encuentran muy alejados de los niveles previos a la crisis.

En relación con la obra civil, aunque se aprecia cierta mejoría en el volumen de licitación, éste se ve afectado por la incertidumbre política y presupuestaria. La licitación debería asentarse en una estrategia pública planificada de creación y conservación de infraestructuras con vocación de continuidad. La inversión en infraestructuras y su conservación tendría que complementarse para su sostenibilidad en elementos de financiación como la colaboración público-privada y no servir como elemento de ajuste presupuestario en periodos económicos desfavorables.

En lo que se refiere a la edificación, los visados autorizados de obra nueva para uso residencial en España han registrado un aumento del 24,7% en comparación con el año anterior y durante 2018 se registraron un 10,3% más de hipotecas sobre viviendas respecto al año 2017. No obstante, las hipotecas de viviendas de 2018 representan menos de la mitad de las registradas en 2008, concretamente un 41,3%, y el importe medio solicitado es un 11,4% inferior al de 2008.

Por otro lado, hay que celebrar la buena evolución del empleo y la creación de empresas en el sector durante 2018 destacando que, en lo que se refiere a empresas de construcción, los estratos que han experimentado mayor crecimiento en el último año han sido el de 50 a 249 trabajadores, con un aumento del 16,7%, junto con el de 250 a 499 trabajadores, con un aumento del 16,4%. Todos los estratos han experimentado crecimiento desde hace tres años.

La construcción ha sido una de las tres actividades económicas con mayor aportación de sociedades mercantiles de nueva creación, además de ser la actividad con mayor incremento respecto a las cifras del 2017. El 14,4% del saldo neto de sociedades mercantiles creadas durante el 2018 corresponde a empresas del sector, lo que denota la importancia de la construcción como uno de los elementos motores de la recuperación económica del país.

En cuanto al empleo, la cifra de trabajadores afiliados a la Seguridad Social ha sido de 1.193.573, sumando 75.289 trabajadores más que en 2017, lo que supone un incremento del 6,7%. Desde el año 2015 se experimentan tasas de variación interanuales positivas, siendo este último año 2018 el de mayor crecimiento, con cifras de afiliación muy cercanas a las del año 2012. Se confirma, por lo tanto, la buena marcha del sector en cuanto a trabajadores afiliados al sistema de la Seguridad Social.

A pesar del compromiso del sector por una mejora continua de las condiciones de trabajo, los índices de siniestralidad confirman, salvo alguna excepción, una tendencia alcista. Por ello, el sector considera necesario profundizar en el análisis de las causas que la originan y la revisión de las medidas de prevención, con el fin de mejorar la salud y seguridad en el sector.

La industria de la construcción debe continuar aunando esfuerzos para afrontar dos retos clave: la profesionalización y el rejuvenecimiento de la fuerza de trabajo del sector.

Respecto del primero de los aspectos, la profesionalización del sector, el informe indica que la proporción de trabajadores con un nivel de Educación primaria o inferior se ha visto reducido en los últimos diez años de una forma considerable, lo que supone un aspecto muy positivo.

Se podría deducir que, aunque la industria de la construcción está incrementando su actividad, ya no se considera que, como en tiempos precedentes, cualquier trabajador sin cualificación puede acceder al sector, sino que los requerimientos para trabajar en la construcción pasan ahora por la profesionalización.

En relación al segundo, la necesidad de atraer a los jóvenes, el informe presenta un dato muy relevante: hace diez años el porcentaje de jóvenes menores de 35 años que trabajaban en el sector era del 42%, mientras que en el 2018 ese porcentaje es del 19%. Es decir, se ha producido un incremento de los ocupados de mayor edad frente a la incorporación de trabajadores jóvenes. De lo anterior solo puede concluirse que el sector está envejeciendo.

Por último, diferentes organismos pronostican una contención del crecimiento económico en el entorno europeo que, junto a incertidumbres políticas internacionales, amenaza con rebajar las cifras de crecimiento y de empleo en España. En este sentido, si la industria de la construcción confía en reforzar la senda de la recuperación económica, debería apostar por la innovación y la digitalización para que contribuyan a la mejora de los procesos productivos y al aumento de la competitividad de nuestras empresas.

La formación, la profesionalización y la dignificación del sector se configuran, entre otros, como palancas de cambio para afrontar estos retos.

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